Mi mamá me amamantó por 8 meses y siempre sentí que yo fuí muy sana por esta razón.. así que nunca dudé si yo lo haría o no.
Durante el embarazo de David me informé mucho, le hablaba a mi tía de la liga de la leche, en el curso psicoprofiláctico fue la clase que más atención puse y dadlikeu se apasionó con el tema también.
Tuve la suerte de que David naciera en un hospital muy humanizado, nació en un cuarto (no en quirófano) me lo pasaron para hacer método canguro en cuanto nació y nunca más me lo quitaron. Literal, no había cuneros, los estudios se los hicieron encima de mí.. no tuve visitas más que mis familiares más cercanos.
Las enfermeras nunca me ofrecieron fórmula, solo pasaban a revisar un pizarrón en el que tenía que apuntar cuantas veces se había pegado, cuántos cambios de pañales, etc… Por otro lado, yo estaba muy confiada en que las pocas gotas de “oro líquido” que me estaban saliendo, eran suficientes para esos primeros días. A los 3 o 4 días me bajó la leche, y David empezó a engordar muchísimo.
Fuí MUY afortunada, no quiero caerles gorda con mi historia de éxito, pero la verdad es que para mí, la lactancia se dió natural ¿Dolía? En realidad no, era algo molesto pero nunca sufrí. Lo disfruté hasta que al año 2 meses, el solito me dejó de pedir.
Con Santi, las cosas fueron muy diferentes…
Tenía 6 meses preparándome para lo que venía, sabía que está vez iba a ser muy diferente a la pasada. Sabía que no iba a poder hacer alojamiento conjunto, ni hacer método canguro, ni poder olerlo y abrazarlo sin soltarlo, como lo hice con David desde que llego a mi.
Santi nació, lo revisaron la cantidad innumerable de gente que estaba en el quirófano esperándolo. Y para mi sorpresa si me lo dieron, 1 minuto, que se sintieron como 2 segundos. Después me dijeron “Ana Gaby nos lo tenemos que llevar ya a terapia intensiva” “¿Segura que no puedo intentar darle tantito de comer?” “Segura, nos tenemos que ir” y se fueron.. un cachito de mi corazón se fue con el.
De lo único que yo estaba segura es que darle mi leche era lo mejor que podía hacer por él en esos momentos. No podía cargarlo, no podía abrazarlo, así que yo sabía que darle mi leche era lo que tenía que hacer.
Después de pasar muchísimo tiempo en recuperación (todo esto nuevo para mí) me preguntaron que si quería descansar. “No gracias, llévenme a los saca leches de terapia intensiva” (Aquí entre nos, es la cosa más profesional que he visto, es el avión de los sacaleches)
Me emocioné muchísimo con las gotitas que logré sacar, sabía que eran suficientes para el ahorita. Que no necesitaba absolutamente nada más en esta primera toma. Corrí hasta terapia, y les dije ¡listo! ¡Ya está la primera toma! “Muy bien, vamos a dársela con este gotero y lo que le falte con fórmula” “¿Lo que le falte?” “Si, debe de estar tomando 4ml por toma” “Pero es un bebé recién nacido, no necesita más, con esto está bien ahorita y en 3 horas me vuelvo a sacar” “Debe de tomar 4ml”
Estaba muy enojada, la lactancia era mi tema, de lo único que yo estaba segura en ese momento, todo lo demás era incierto pero no lactancia no. Ya había tenido una lactancia demasiado exitosa, había leído muchísimo, hablado con muchísimas especialistas para mi blog, por favor denme chance. David me tranquilizó “Lo importante es que este fuerte”
Ok ok, le prometí que iba a hacer las paces con el tema. En la siguiente toma me salió un poco más. Otra vez corrí a dárselas, se tomo primero mi leche feliz, se la acabo. Después tuve que seguir completando con fórmula. Y de verdad el ya no quería seguir “Enfermera, véalo ya no quiere, ya fue suficiente con lo que le di” “Por protocolo tenemos que darle completo” Se la terminó dando ella, a los 5 minutos, Santi vomitó, y yo sentí un hoyo en la panza enorme. Me salí a llorar, pero dije “Ni madres, le voy a ganar al sistema, si se puede”
Tomé muchísima agua, avena, y cada 3 horas en punto estaba sacándome leche en las maquinas increíbles de UCIN y a los días por fin logré ganarle al sistema. Ya tenían más leche mía que la que necesitaban darle “Por protocolo” hasta empece a hacer mi banco de leche en el hospital!
Quiero decirles que agradezco, respeto y admiro a las enfermeras que cuidan a nuestros chiquitos. Simplemente para mi era un tema que no podía dejar ir. A mi bebé lo iban a operar del corazón y no podía hacer nada por el, solo darle lo único que estaba en mis manos para que estuviera más fuerte para ese momento. Y lo logré..
Quise compartir con ustedes esta historia solo para decirles que las que quieran amamantar a sus hijos, lo pueden lograr, no importa cuantas trabas se encuentren en el camino. Como ya les he platicado, mi milagro, Santiago, salió a los 6 días del hospital sin tener que ser operado, y desde ahí empezamos una lactancia pegados y llegamos hasta el año y medio así ❤️
Besos
ag